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Entusiasmo
cauteloso por el porvenir económico de Panamá
La
conferencia de USPA describió un Panamá pleno de oportunidades económicas.
Solo falta que se hagan realidad
Betty
Brannan Jaén
Corresponsal
bbrannan@prensa.com
El
domingo di un enfoque político a lo que se dijo de nuestro país durante la
‘‘Semana de Panamá’’ que USPA (Consejo Empresarial Estados Unidos–Panamá)
celebró aquí la semana pasada. Hoy doy un enfoque comercial, atendiendo lo
que fue –después de todo– el aspecto primordial del evento.
A
pesar de la depresión económica que el país está sufriendo en este
momento, el futuro económico de Panamá fue descrito con gran optimismo. No
sin advertir que hay ciertas nubes grises, un conjunto de altos funcionarios
e influyentes empresarios de ambos países pronosticaron un futuro próspero
para todo el que quiera hacer negocio en Panamá. El optimismo se fundamentó
en que Panamá tiene estabilidad política y financiera, una economía de dólar,
baja inflación, alta calidad de vida, una clase empresarial dinámica e
increíbles oportunidades de inversión en las áreas revertidas y las
actividades marítimas. La nube gris es que nuestro país tiene todo, menos
dos cositas que preocupan a los funcionarios e inversionistas
estadounidenses: reglas del juego que sean transparentes y un Estado de
derecho que pueda confiablemente resolver disputas comerciales.
Por
debajo de lo que se dijo públicamente en Panama Week, había corrientes
submarinas que debo mencionar. En público, los funcionarios norteamericanos
advirtieron que la ausencia de transparencia y tribunales confiables son un
disuasivo a la inversión extranjera, pero en privado dijeron que ciertas
empresas norteamericanas en Panamá se están quejando de arenas movedizas
en la manera en que influencias políticas afectan la implementación de
contratos. Igualmente en privado, los funcionarios panameños respondieron
que esas quejas son parte de una campaña norteamericana para presionar a
Panamá sobre el tema de fuerzas visitantes. Los funcionarios panameños
también plantearon privadamente que algunas de las empresas norteamericanas,
que se quejan ahora, son companías cuyas relaciones con el gobierno
anterior fueron un tanto turbias.
Pero
no se habló en voz alta de algunos de los problemas comerciales más graves
de Panamá. No se habló de las notorias listas negras del GAFI y sus
repercusiones para el país. No se discutió si hay corrupción en el
gobierno actual y en todo el modus operandi comercial de Panamá o si
esta es una percepción inmerecida que quizás se tiene en el extranjero. Y
no se habló de si el peligro de que Panamá se contagie con el problema
colombiano es algo que está espantando a inversionistas extranjeros. Como
en otros años, la preponderancia de panameños entre la concurrencia provocó
la pregunta de si estas conferencias de USPA de veras generan nuevos lazos
comerciales entre Estados Unidos y Panamá. Como el año pasado, la
respuesta que recibí de funcionarios y empresarios es que estas
conferencias son parte esencial de la campaña para promover a Panamá, por
más que uno no vea resultados inmediatos. Para tratar de incentivar a
inversionistas estadounidenses, una innovación este año fue incluir en el
panel a un empresario norteamericano que pudiera describir los éxitos de su
empresa en Panamá. El designado para esa tarea fue Peter Ripp, director de
Petroterminales de Panamá, quien expuso que su empresa ha laborado en Panamá
desde 1977, siempre con gran éxito.
Lo que
sí se expuso con bastante detalle es la visión de que Panamá se convierta
en un eje interoceánico de transporte ‘‘multimodal’’. En
complemento al Canal, un consorcio norteamericano está convirtiendo el
viejo ferrocarril en un moderno servicio interoceánico. Es decir, el
ferrocarril será un canal seco que complementa el canal acuático que ya
tenemos (imagino que esto pondrá fin a los planes que países como Costa
Rica, Nicaragua, México y Colombia tenían para construir unos canales
secos que compitieran con nuestro Canal). Para servir el creciente tráfico
de contenedores por los puertos de Manzanillo, Evergreen, y Hutchison, el
nuevo ferrocarril interoceánico –que usará la ruta original del viejo
ferrocarril– operará doce trenes diarios, con dos pisos de carga, y con
una capacidad eventual de millón y medio TEU (unidades de contenedor) al
año.
El tren cruzará el istmo en 50 minutos, recorriendo uno de los panoramas más
espectaculares del mundo. Los cruceros han mostrado gran interés en que sus
viajeros puedan usar el nuevo ferrocarril y los que cruzan el istmo
diariamente para trabajar en Colón podrán hacerlo por tren.
Claro
que Howard, con su magna pista aérea y demás instalaciones, es una ficha
clave en el plan de crear un centro multimodal de transporte en Panamá.
Alfredo Arias, director de la ARI (Autoridad Regional Interoceánica), fue
uno de los expositores en la conferencia de USPA, pero lo más llamativo de
su presentación fue que repartió un CD promoviendo las áreas revertidas.
Felicito a la ARI por la creatividad de esta idea, aunque confieso que me
pareció que el contenido del CD es información demasiado simplista.
La
Zona Libre de Colón también tendrá un rol importante en el planeado
centro multimodal. Surse Pierpoint, gerente general de Colón Import and
Export, explicó que nuestra Zona Libre, ya la más grande de Latinoamérica,
está tratando de triplicar su área y agregar una pista aérea. Esto no
solo facilitaría el envío de carga a la Costa Atlántica, sino que
permitiría que pasajeros para los cruceros lleguen directamente a Colón
para embarcarse allí. La ampliación de Zona Libre requerirá una inversión
de 200 millones de dólares y creará tres mil empleos.
Y, por
supuesto, el Canal de Panamá es la ficha crucial en todo esto. Alberto
Alemán,
administrador del Canal, hizo una presentación que explicó la expansión
de la cuenca canalera y los planes tentativos para construir un tercer juego
de exclusas. Pero lo más significativo fue algo que Alemán no tuvo que
decir: que a nueve meses de la entrega del Canal a manos panameñas, nadie
aquí –salvo uno que otro derechista furibundo– cuestiona que Panamá
está administrando el Canal de manera seria, segura, y confiable. Ese es un
triunfo de gran magnitud.
La
construcción del nuevo puente sobre el Canal fue explicado por el ministro
Víctor Juliao, quien también describió los planes, para lo que a mis ojos
será un tranvía (le dicen tren liviano) para transporte público. Tendrá
que ser construido por concesión y lo difícil, admitió Juliao, será
asegurar tarifas bajas, que la gente más humilde puega pagar. Se contemplan
dos rutas, una este–oeste, por Vía España hasta Pedregal y otra norte–
sur, por la Transístmica hasta San Isidro. Según entendí, ambas rutas
desembocarán en la Plaza Cinco de Mayo, de donde, quizás, salga una conexión
a Plaza Catedral. Los franceses han financiado un estudio de factibilidad
que está casi completo.
Del
lado estadounidense, como ya reporté, hubo repetidas advertencias de que
Panamá necesita hacer más para garantizar la transparencia en las reglas
del juego y tribunales confiables, pero también se enfatizó que hay
fuentes de financiamiento disponibles para inversiones en Panamá.
Funcionarios de OPIC (Overseas Private Investment Corporation), EXIM (Export
Import Bank), USTDA (Agencia para Comercio y Desarrollo), y IIC (Interamerican
Investment Corporation) destacaron el gran interés que sus instituciones
tienen en financiar proyectos de todo tamaño en Panamá.
En síntesis,
la conferencia de USPA describió un Panamá pleno de oportunidades económicas.
Solo falta que se hagan realidad.
La
autora es corresponsal / WASHINGTON, D.C.
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